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Ejemplos de endecasílabos

Ejemplos de endecasílabos
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Tradición melódica procedente de Italia en la que existen diferentes tipos de acentuación tanto ortográfica como semántica o de pronunciación, que permiten el óptimo volumen a su vez, con el ritmo en una composición.

Con base a esta acentuación se pueden obtener endecasílabos enfáticos y endecasílabos melódicos. Estos son los que permiten auditivamente un equilibrio armonioso. Como sílaba se refiere al conjunto fonético completo (palabra).

En términos generales, los endecasílabos se establecen como un conjunto de sílabas extras que permiten la belleza o atracción de la obra musical, puesto que si no existiesen énfasis en determinados espacios o palabras, no ofrecerían melodías diversas y fuese un sostenido constante.

Origen del endecasílabo

Se inició en la época medieval cuando los poetas europeos, específicamente de España e Italia, utilizaban versos de once sílabas. Sin embargo, en la actualidad se refiere a endecasílabo como el énfasis acentuación ortográfica o de pronunciación melódica que se realiza al entonar una composición.

Ejemplos de endecasílabos

Enfático: Acentuación ortográfica o melódica en primera.

  • ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?, de Lope de Vega.
  • nunca entenderás lo que te quiero, de Federico García Lorca.
  • Fabricaré en mi sombra, la alborada, de Juan Ramón Jiménez.
  • y tu desnudo sueño. No lo sabes, de Gerardo Diego.
  • Dulce soñar y dulce congojarme, de Juan Boscán.
  • Besas como si fueses a comerme, de Blas de Otero.
  • Yo soy esa mujer que vive alerta, de Alfonsina Storni.
  • Ya me voy y tu promesa llevo, de Antonio Gala.

Melódico: Énfasis en el desarrollo. No en primera sílaba.

  • Yo no si eres muerte o eres vida, de Dámaso Alonso.
  • Desmayarse, atreverse, estar furioso, de Lope de Vega.
  • El mar, lleno de urgencias masculinas, de Leopoldo Lugones.
  • Cerrar podrá mis ojos la postrera, de Francisco de Quevedo.