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Ejemplos de elegía

Ejemplos de elegía
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La elegía es un género literario lírico de origen romano, que trataba sobre lamentos y tristezas, aunque también se abarcan temas como el erotismo o el amor. Típicamente son composiciones de tres versos también llamados “tercetos”.

¿Qué es?

La elegía es un tipo de poesía o lírica inspirada en los lamentos de la pérdida de un ser amado, en la tristeza, la desolación, las derrotas, pero también en el amor, las ilusiones y el erotismo. Consiste en un grupo de tercetos o versos de tres líneas.

Un terceto se compone por tres líneas que riman la primera con la tercera, quedando la segunda libre de métrica. De modo que entre cada verso habían oraciones nostálgicas sueltas.

Se atribuye el origen de la elegía a autores romanos, ya que grandes personajes del imperio como Sextro Propecio, fueron ilustres creadores de diversas elegías. También fue un género adoptado por poetas latinos y griegos.

Ejemplos de elegía

AL PERDERTE YO A TI:

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo.

Elegía de Ernesto Cardenal

A la memoria de Héctor Marqués:

Marineros, ¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo y se lo quitáis al mar? ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, si era un soldado del mar? Su frente encendida, un faro;
ojos azules, carne de iodo y de sal.

Murió allá arriba, en el puente, en su trinchera, como un soldado del mar, con la rosa de los vientos en la mano deshojando la estrella de navegar.

Elegía de León Felipe

En la muerte de un hijo:

Abrázame, mi bien, se nos ha muerto el fruto del amor; abrázame, el deseo está a cubierto en surco de dolor. Sobre la huesa de ese bien perdido, que se fue a todo ir, la cuna rodará del bien nacido, del que está por venir.

Elegía de Unamuno

Oda a Federico García Lorca:

Si pudiera llorar de miedo en una casa sola, si pudiera sacarme los ojos y comérmelos, lo haría por tu voz de naranjo enlutado y por tu poesía que sale dando gritos. Porque por ti pintan de azul los hospitales y crecen las escuelas y los barrios marítimos.

Y se pueblan de plumas los ángeles heridos, y se cubren de escamas los pescados nupciales, y van volando al cielo los erizos: por ti las sastrerías con sus negras membranas se llenan de cucharas y de sangre y tragan cintas rotas, y se matan a besos,
y se visten de blanco.

Elegía de Pablo Neruda

Elegía del recuerdo imposible

Qué no daría yo por la memoria de mi madre mirando la mañana en la estancia de Santa Irene, sin saber que su nombre iba a ser Borges. ¡Qué no daría yo por la memoria
de haber combatido en Cepeda!

Y de haber visto a Estanislao del campo saludando la primera bala con la alegría del coraje. Qué no daría yo por la memoria de un portón de quinta secreta que mi padre empujaba cada noche antes de perderse en el sueño y que empujó por última vez
el 14 de febrero del 38.

Elegía de Jorge Luis Borges

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